Muchos de nosotros somos testigos de que cuando Nikita Kruschev, el máximo jerarca ruso de entonces, visitó las Naciones Unidas en octubre de 1960, hizo alarde de que exterminarían a Occidente…, que nos aniquilarían! Y, para subrayar aún más su presunción, se quitó un zapato y golpeó el escritorio ante la Asamblea Mundial.
No se trataba de un alarde ocioso, Kruschev sabía que sus científicos habían completado el desarrollo de un misil nuclear y planeaban presentárselo en noviembre de 1960, con ocasión del 43° aniversario de la Revolución Bolchevique.

Pero he aquí lo que sucedió: el Papa Juan XXIII, quien había abierto y leído el tercer secreto revelado por la Virgen en Fátima a Lucía, autorizó al Obispo de Leiría, Fátima, para que se dirigiera a todos los obispos del mundo, con el fin de que se unieran a la jornada de oración y penitencia que llevarían a cabo los peregrinos de Fátima, en la noche del 12 al 13 de octubre de 1960, por la conversión de Rusia y, consecuentemente, por la paz mundial.

Esa noche, un grandísima multitud de peregrinos pasaron la noche a la intemperie en Cova da Iría (la explanada de Iría), en Fátima, Portugal, haciendo oración y penitencia ante el Santísimo Sacramento. Oraron y velaron a pesar de la intensa lluvia que los calaba hasta los huesos. Al mismo tiempo, por lo menos trescientas Diócesis en todo el mundo se unieron a ellos.
Pues bien, esa misma noche entre el 12 y el 13 de octubre de 1960, al llevarse a cabo la prueba final del misil que iba a ser presentado a Kruschev, el misil explotó dando muerte a 126 personas, lo cual ocasionó un retraso en el programa nuclear de Rusia de cerca de veinte años.
El 13 de mayo de 1984, una de las más grandes multitudes se reunió en Fátima para celebrar el 67° aniversario de la primera aparición de Nuestra Señora a los niños pastores. Ese mismo día una explosión masiva destruyó dos tercios de los mísiles tierra-aire y parte de la poderosísima flota de la Unión Soviética. Nótese bien la fecha en que ocurrió: un 13 de mayo!
¿No es tiempo ya de que nosotros tengamos más confianza en las promesas y el poder de Nuestra Señora?
¿No es tiempo de que, animados con los ejemplos que hemos visto, le roguemos con la oración que le es más grata a Ella?
¿No es tiempo de que recemos el Rosario, para que nuestra sociedad sea la que Dios quiere?
Desde hoy únete a nuestra asociación «YO AMO EL ROSARIO PERPETUO» para rezar por las necesidades morales y físicas que aquejan al planeta.
Vamos a comprometernos con seriedad y responsabilidad a rezarlo diariamente, con la certeza de que la Santísima Virgen, Nuestra Madre, nos ayudará a salir con bien de los actuales problemas y a ir al Cielo
¡SALVEMOS AL MUNDO CON EL ROSARIO!
¡VIRGEN PODEROSA RUEGA POR NOSOTROS!.